miércoles, 23 de junio de 2010

Construye una autoestima positiva

En palabras simples, la autoestima es la forma en que nos sentimos sobre nosotros mismos. Cuando nos sentimos bien internamente, nuestro desempeño mejora, nuestras relaciones en casa y en el trabajo también son mejores. Muchas veces, el mundo se ve mejor cuando nos sentimos bien y esto es porque existe una relación directa entre sentimientos y comportamientos.

Cuando nuestros sentimientos son positivos es casi imposible que nuestras acciones no lo sean, y esto es algo que la gente a nuestro alrededor percibe.

Pero, ¿cómo construimos una autoestima positiva? Si deseamos hacerlo rápidamente, la forma mas fácil de hacerlo es haciendo por otros cosas que no pueden pagarse con dinero o regalos. Se estarán preguntando cómo haciendo cosas por los demás nuestra autoestima se vuelve positiva, la respuesta no es tan sencilla y es la razón de este post.

En el mundo existen dos tipos de personas, los que toman y los que dan. Las diferencias entre uno y otro son muy marcadas. Las personas que toman no muestran interés en los demás, simplemente buscan el beneficio propio, que muchas veces va ligado a recompensas tangibles. Las personas que dan se interesan poco por las recompensas, su fin es servir y lograr que otros se sientan bien a través de esta acción.

Una vez definida la diferencia entre estos dos tipos de personas, enfoquémonos en las personas que dan. Cuando hacemos algo por otra persona y a cambio recibimos un “gracias” o “no se como podría pagarte esto”, la sensación de satisfacción que nos queda es más que suficiente. Y es precisamente esta sensación la que nos hace cambiar de perspectiva. Si estábamos teniendo un mal día, lo más probable es que luego de recibir esta “recompensa” la forma en la que nos sentimos cambiará a un estado positivo y tendremos la oportunidad de lograr más cosas.

Hace tiempo, tuve la oportunidad de tener un asistente para colaborar conmigo en mi trabajo. No tenía ninguna experiencia en el área, pero lo compensaba con una actitud proactiva y ganas increíbles de aprender. Al inicio preguntaba mucho, a veces demasiado para mi gusto ya que la paciencia nunca ha sido una de mis virtudes, pero me di a la tarea de contestar a todas sus preguntas y de explicarle el porque de ciertas decisiones. Con el paso del tiempo se volvió en alguien indispensable para mí. Lastimosamente tuvimos que prescindir de gente en nuestra división por razones presupuestarias, pero logramos acomodarlo en otro departamento. Al paso de los meses se acerco a mi y me dijo: “quiero agradecerte por todo el tiempo que me dedicaste y la paciencia que tuviste para enseñarme. Gracias a todo lo que aprendí con vos es que me dieron el puesto en este otro departamento. Nunca te voy a poder pagar lo que hiciste por mi, pero voy a estar agradecido de por vida con vos.” Estas palabras me marcaron, y la sensación de satisfacción y el orgullo de verlo desempeñándose bien, en un puesto que posiblemente nunca le hubieran dado si no hubiese tenido el conocimiento que había ganado, me llenó tanto y me hizo sentir tan feliz que no pude evitar soltar alguna lágrima.

En esa ocasión aprendí que no importa lo bien que hagamos un trabajo o que tanto dinero ganemos, lo importante es que las personas a nuestro alrededor se vean beneficiadas de ello. Un buen amigo me dijo: “nadie es dueño del conocimiento, es responsabilidad de todo aquel que lo adquiere el compartirlo con todas las personas que pueda”. Al compartir nuestro conocimiento, nuestro tiempo o nuestros talentos con los demás, estamos dándoles una parte importante de nosotros. La recompensa que recibimos a cambio de esto nunca tendrá precio, pero seguramente nos hará sentir mejor sobre nosotros mismos y su efecto multiplicador jamás se detendrá.

Los invito a construir positivamente su autoestima a través del servicio a los demás, a dejarse la piel por la gente a su alrededor. Las recompensas serán cuantiosas y estarán ganando amigos para el resto de su vida.

Carlos

2 comentarios:

Unknown dijo...

totalmente de acuerdo, muchas veces la valía que sentís la tenés por lo que dás y compartís, no por lo que "tenés" o "recibís" y definitvamente para poder dar, creo que primero hay que estar lleno y con ésto podés compartir y el dar al mismo tiempo te llena internamente, por lo que termina funcionando como un ciclo positivo y contínuo...

Los platos en la cocina dijo...

Gracias por tu comentario Estuardo. Saber que estas haciendo bien las cosas y que hay gente que se esta beneficiando con ello es muy gratificante. Más aún cuando la recompensa son palabras de agradecimiento, lágrimas de felicidad o sonrisas desinteresadas.